Eva MonferrerEl siglo XXI está viendo renacer los interrogantes existenciales de cada ser humano: ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuál es el sentido de la vida?

La Escuela de Estudios Evolutivos INDRA nació para servir a las personas buscadoras de estasrespuestas, tratando de responder a su afán de explicación y esclarecimiento en estos temas tan complejos, profundos y necesarios.

La Psicología del Alma, la “Espiral de la Consciencia” o la “Evolución Humana”, puede explicarse en base a Nueve Niveles bien diferenciados, los cuales parten de un grado elemental de consciencia humana y culminan en un “doctorado humano”, en el cual nos habremos convertido en un Ser plenamente realizado.

De este modo, la Psicología Evolutiva, la Psicología del Alma, revoluciona nuestro concepto del ser humano al señalar los peldaños, las etapas que conforman la Espiral de la Consciencia, la Evolución del Alma, el Escáner de la Psique Humana.

Los descubrimientos más importantes del siglo XX en el campo de la psicología profunda, los realizó, de una parte, el psiquiatra vienés Sigmund Freud al demostrar la existencia de la parte más oscura de nuestro ser: el Inconsciente. El mérito de Freud consiste en haber puesto nombre a esta zona psíquica saboteadora de nuestro Consciente, a nuestra parte oscura que es almacén de posibilidades no activas, traumas, bloqueos, frustraciones y complejos arcaicos.

Frente a este pesimista espectáculo, aparece en escena el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, quien tuvo el acierto de devolverle al ser humano el “alma” que Freud le negó.

Es interesante saber que Jung era un estudioso de las llamadas Ciencias Sagradas, de la Sabiduría Antigua, de la Sophia, de la Tradición. Así, aplicó sus conocimientos sobre Alquimia, Kábalah, Simbología, Mitología y Astrología, a su estructuración del campo de la consciencia humana. El legado que Carl Jung prestó a la humanidad ha sido, afortunadamente, la pieza clave que nos permite recuperar la esperanza en nuestra propia esencia, merced al concepto del “Sí Mismo”, la parte luminosa de nuestra psique, la cual, a través de la Evolución de la Consciencia, va mostrándose en nuestra vida cotidiana.

Para Jung, el “Sí Mismo” es el Patrón Psíquico capaz de dirigir de forma magistral a nuestra naturaleza racional, emocional e instintiva, es decir, a nuestro “ego” o “yo inferior”. El “Sí Mismo”, el Supraconsciente es pues el Alma de toda la vida…

De este modo, Jung ofrece una visión holística del ser humano porque tiene en cuenta este aspecto liberador y trascendente de nuestra consciencia.

Hoy, la Psicología del Alma, la Psicología Evolutiva o “La Evolución de la Consciencia”, incluye en su estudio del ser humano un factor que es el único capaz de determinar el “nivel de madurez o apertura” de nuestra consciencia hacia ese Supraconsciente junguiano, matriz del potencial interno del Ser. Este nuevo factor –que debería incluir todo estudio serio sobre la consciencia-, sobre el Alma, es el Nivel de Evolución de cada cual.

El Nivel de Evolución, unido a los factores clásicos contemplados en cualquier estudio psicológico, a saber, la herencia genética y el entorno sociocultural, constituyen el triángulo de definición de lo que una persona Es en un momento puntual de su realidad eterna.

Pero todavía hay más, este tercer factor, el Nivel de Evolución, modifica necesariamente a los otros dos factores –la herencia y el ambiente- según la ecuación: “A mayor Nivel Evolutivo, mayor control sobre las posibilidades que ofrece la herencia genética y sobre las circunstancias del entorno”.

Esto quiere decir que la Evolución de cada cual determina su índice de “Libertad” gracias a la vivencia cotidiana del Alma hecha consciente en nuestra común humanidad. El hombre cambia, el hombre se desarrolla, el hombre se transforma… el hombre Evoluciona!!